“¿Te importaría…?” Hay gente que tiene un talento para ello. Pedirte un favor en los momento menos oportunos. En este grupo selecto se suelen encontrar con frecuencia madres, padres y otras personas cercanas a ti.
La confianza da asco porque se descuidan aspectos básicos de convivencia. Si pides un favor debes ser consciente que creas siempre una situación incómoda porque en pocas ocasiones hay margen para decir que “no”.
No esperar hasta el último momento significa que estás dando margen a la otra persona. De esta forma el “¿para cuándo lo necesitas?” no tiene como respuesta automática “para ayer”. Dejar margen es un aspecto esencial a la hora de pedir un favor.
Pedir lo justo es otro factor esencial. No abusar de la confianza para que TU problema se resuelva de la forma más rápida y cómoda. Si necesitas que tu madre te planche la camisa no hace falta que al mismo tiempo te recoja la habitación porque te viene a visitar tu novia con la que acabas de salir recientemente (en otro caso evidentemente ni te pondrías guapo ni pondrías orden en tu cuarto…).
Trabajar tu karma es importante a la hora de favorecer el flujo de favores. Esto es un dar y tomar. El balance nunca debe estar mostrando demasiado hacia un lado. No siempre hay que esperar que te pidan un favor sino que puedes ofrecer ayuda de forma proactiva.
Muchos estarán incluso agradecidos poder devolvértelo en algún momento. Recuerda que hacer un favor cuando es cómodo lo hace cualquiera. Si no te cuesta nada hacerlo no cuenta como tal. Si realmente quieres trabajar tu karma, alguna gota de sudor y sangre tendrás que invertir.
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