Hay problemas a los que le damos mil vueltas. Los peores son aquellos que tienen que ver con conflictos con personas con las que tenemos confianza. Muchas veces evitamos decir lo que realmente pensamos por miedo de empeorar una situación que ya está tensa.
En el 95% de los casos las cosas se resuelvan de manera más sencilla de lo que uno piensa: afrontándolos de frente.
No le des mil vueltas. Sé sincero contigo mismo y con la otra persona. Dilo a la otra persona cuando antes. No dejes que las cosas empeoren.
La mejor forma de aliviar la tensión es dejarla explotar. Sin confrontación no hay solución.
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