En ocasiones me siento como una especie de superhéroe. Mis 3 peques de entre 4 a 8 años pueden estar dando saltos y gritos a pocos metros de distancia pero aún así soy capaz de trabajar de forma concentrada. Estos momentos pueden durar pocos minutos y después me doy cuenta que los supuestos “súperpoderes” han desaparecido.
En mi estado humano tengo que buscar técnicas más adaptadas y duraderas. Suelo hacer esto:
- Levantarme a las 5.30 horas estar despierto cuándo todos duermen. En picos de trabajo incluyo el fin de semana.
- Ponerme cascos con música de concentración. Lo importante en este caso es no escuchar los ruidos exteriores.
- Encerrarme en el dormitorio que es el único hueco en la casa dónde quedaba espacia para un escritorio.
- Decirle a los peques que no hagan tanto ruido y jueguen en sus habitaciones.
Ya ves, no tengo ninguna receta mágica sino únicamente “técnicas” básicas y de sentido común. Pero ya conoces también el dicho… 😉
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