El ser humano tiene cierta tendencia a complicarse la vida. No sé por qué pero nos comemos demasiado la cabeza. ¿Lo hemos hecho bien, mal…? ¿Es suficiente, demasiado…?
Para nada parece haber una respuesta exacta y menos cuando nos sentimos juzgados por terceros. La inseguridad nos domina cuando en realidad no son tan importantes las pequeñas cosas.
Las cosas que son diminutas a veces las miramos con lupa cuando en realidad somos las únicas personas que les damos importancia. Pero no siempre hay que quitarle relevancia.
A veces las pequeñas cosas si importan. Sobre todo cuando se trata de gestos, de detalles, de cosas que hacemos hacía terceros y/o seres queridos. A nosotros nos pueden parecer diminutas pero para el que lo recibe le parecerá enorme.
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