Me duele cuando me levanto por la mañana. Me duele más cuando poco después me pongo a entrenar y apenas estoy despierto.
Luego toca una jornada de 10 o 12 horas productivas con más dolor. No me entiendas mal, me gusta lo que hago y lo disfruto pero sobre todo cuando lo he superado.
Me siento bien cuando despierto y tengo todo el día delante de mí porque a las 7 de la mañana ya he desayunado, he publicado un post en mi blog y he entrenado.
Me siento mejor cuando a las 19 horas acaba mi día y veo todo lo que que he sacado durante el día.
El dolor es mi compañero para sentirme bien al final del día. Siento orgullo de haberlo superado y de no rendirme cuando las cosas se complican. Cada día y cada vez de nuevo.
Mañana sonará otra vez mi despertador a las 5.30 horas. Empezamos el ciclo de nuevo.
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