No permito a mis peques que llamen a nadie “tonto” y menos a ellos mismos. Puede parecer una tontería pero no quiero que en familia nuestras palabras sumen y no resten a la autoestima que tenemos sobre nosotros mismos. Empieza con las supuestamente pequeñas e inocentes palabras.
El lenguaje corporal y verbal decide sobre tu bienestar. No hay un estudio sino cientos de estudios científicos que lo demuestran. Yo lo aplico de la forma siguiente a mi vida.
- Evito palabras que me reduzcan e utilizo aquellas que me elevan. Hago lo mismo con otros. Todo lo malo que pueda decir sobre terceros al final recae en mi mismo.
- Cuando estoy de pie tengo una postura firme que le devuelve al cerebro que tengo confianza en mí mismo.
- Sonrío cuando hago un ejercicio difícil porque le digo a mi cerebro que no es para tanto y el dolor se reduce.
- Corro con la cabeza en vez de las piernas porque mi mente siempre me llevará mucho más lejos que mi físico.
La mayoría de estas cosas te pueden parecer “tontas”. Hasta que no las hayas probado no podrás realmente saberlo. ¿Realmente quieres ser una de esas personas que descarta experiencias antes de haberlas verificado? Yo, creo que no…





