Es normal. Queremos lo mejor para nuestros hijos. Es como la naturaleza nos ha construido. Les queremos proteger de todo.
De aquí surge un gran error. Tarde o temprano tendrán que volar solos pero no sabrán hacerlo. Es porque no les hemos fallado nunca porque siempre hemos estado a su lado para cogerlos de la mano. Antes de que llegue ese momento hay que dejarles hacer. Hay que permitirles que fallen. Que aprendan, que se levanten, que vean que no pasa nada tomar decisiones por su propia cuenta para corregirlas si hiciera falta.





