Más es más. Para mí hasta hace poco existía únicamente esa creencia y se mostraba de la siguiente manera:
- Practicar deporte 7 días de la semana.
- Aprender idiomas 10 minutos cada día de lunes a viernes.
- Leer un libro cada semana.
- Escribir un post todos los días.
Todo eso estaría genial si no tuviera familia con tres peques y/o varios negocios que atender. Mi forma de entender la productividad es que no dejaba huecos en mi día a día que de alguna forma no estuvieran aprovechados.
Recientemente mi perspectiva ha cambiado un poco. No te voy a mentir. Sigo haciendo las cosas de arriba y dos de cuatro incluso con la misma intensidad. Cuando estás obsesionado con desperdiciar lo más valioso que tienes (tu tiempo) es complicado dejar de hacerlo. Es un poco como dejar de fumar. La productividad a los niveles en los que estaba es un vicio.
Ha llegado un punto donde me he saturado. El deporte se había convertido en una obligación en vez de ser un tubo de escape. He perdido en energía haciendo todas esas cosas en vez de ganarla como solía ser en el pasado.
La conclusión es sencilla. No tengo superpoderes aunque durante un tiempo me daba esa sensación. En ocasiones “desperdiciar” el tiempo es la mejor forma de aprovecharlo.
Menos es más. Al final hasta me lo creo.
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