Cuando eres joven siempre andas buscando culpables por todo lo malo que te sucede en la vida. Es fácil pensar que existe algo como “mala suerte” o que algo es “injusto”. Buscar excusas es de perdedores y por muy fácil que sea apuntar con el dedo a alguien no lo voy a hacer porque sé que no me llevará a ninguna parte.
Si hay una cosa en mi vida que me aporta confianza en mi mismo es que la conciencia sobre la responsabilidad que tengo sobre absolutamente todo lo que me sucede. Todo es mi culpa. Si tienes esta actitud también significa que tú eres el primero en poder cambiar las cosas que no te gustan. Yo prefiero tener la visión de un mundo donde las cosas están en la palma de mi mano aunque esto signifique en ocasiones tener que subir hasta la cima de la montaña. No me voy a poner a llorar porque nadie me las traíga hacia abajo para que yo no tenga que moverme.
Las cosas suceden porque tú lo permites. Empieza a darte cuenta ya por si todavía piensas que el mundo es injusto y que no te suceden las cosas que te mereces.
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