Mi mejor consejo para mi hijo es este.
Cuando eches la mirada atrás te acordarás de las cosas que habrás hecho. Pero te acordarás todavía más de aquellas cosas que no habrás hecho.
El está en un nuevo equipo de fútbol. Ya no es uno de los mejores sino tiene que demostrar que se merece su puesto. Los niños de esta edad no empatizan. Cada crítica es un pinchazo. Le hacen sentir mal y piensa que no es tan bueno como pensaba.
Rendirse es una opción. Pero también lo es seguir adelante y ver hasta donde uno llega independientemente de lo que digan otras personas.
Cuando el tiempo pasa lo que más duele no son las palabras de los demás jugadores sino el hecho de no haber averiguado hasta donde hubiera llegado el camino al seguir adelante.





