Cualquier persona te dice que las pertenencias no te aportan felicidad y la mayoría de las personas estarán de acuerdo con esta frase. No es la primera vez que la escuchan ni será la última. Muchas veces te habrá pasado por la cabeza “no necesito esto” o lo otro pero ha pasado el efecto pocas horas o días después de haber tenido esta reflexión.
Basta con ver el próximo anuncio de móviles, coches o ropa para volver a despertar esa emoción de quererlo todo y pensar que nuestra felicidad depende ello. Nos damos cuenta de lo poco que necesitamos en realidad cuando nos tenemos que mudar de casa y pesa más la pereza de tener que meter ese trasto en una caja que regalarlo o simplemente tirarlo a la basura.
Estoy convencido que cuando menos tenemos, menos necesitamos porque vemos que nuestra felicidad no depende de ello. Poseer menos no nos hace menos feliz sino en ocasiones todo lo contrario porque se elimina la preocupación de la posible pérdida.
En ocasiones puede ser bueno hacer una mudanza aunque nada más sea virtual para deshacerse de cosas que no necesitas. Puede que incluso después te sientas liberado en vez de privado de cosas. Quien sabe, igual incluso serás un poco más feliz. Habrá que probarlo para vivirlo.
PD: me mudo de casa por cierto.
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