Nada es fácil y nada viene gratis. El esfuerzo tampoco garantiza el éxito. Únicamente la reflexión y la fe en ello te puede mostrar el camino. Los pasos los tiene que dar cada uno.
El que espera señales positivas que justifiquen el sacrificio inicial que no se sorprenda cuando no las recibe. La mayoría abandona en este punto porque piensa que al final “no merece la pena”. Los mejores se vuelven a levantar después de esforzarse y fracasar. No hay garantías para el éxito. Lo que está asegurado es que el que no hace nada al final no llega seguro.





