Un e-mail en el 90% de los casos no es otra cosa que un problema de un tercero. Le damos mucha importancia e intentamos responder cuando antes. Esto supone tensión y ansiedad en la mayoría de los casos.
Igual que en la vida profesional tenemos situaciones parecidas en la vida personal. Queremos estar a la altura solucionando problemas de terceros. No es necesario y más si no te han preguntado por ello.
Antes de ayudar a terceros tienes que priorizar tu propia salud mental.





