No hay felicidad sin dolor. El que piensa que una cosa funciona sin la otra se equivoca. Todo tiene un precio y más si quieres ser feliz en la vida.
No me refiero a rutinas como tomar café. Eso ya es más bien un premio que viene después de haber logrado salir de la cama sin darle al botón de “sonar 5 minutos más tarde” 5 veces más.
Tener rutinas en la vida no es fácil y tampoco agradable. Te expones todos los días a cosas que en realidad no quieres hacer: madrugar, entrenar, leer, etc.
¿Por qué las necesitamos? Nos dan la satisfacción de haber superado nuestra pereza. Te permiten empezar el día con fuerza con una dulce sensación de victoria cuando otros todavía están sentados en el banquillo de su vida. Para mi ha sido la base de éxito en lo personal y en lo profesional.





