En mi primer trabajo con 25 años hacía siempre las cosas de la mejor forma posible. Saltaba el máximo posible cada día. Gracias a ello destacaba y mis jefes confiaban más en mi. Confíaban al final tanto que yo llevaba la doble de carga que otras personas del equipo que no eran capaz de saltar lo que yo saltaba.
Con el paso del tiempo te das cuenta que no tiene sentido saltar tan alto. Hay que saltar todos los días durante años un poco más alto de lo necesario. Con esa estrategia cumplirás las expectativas y podrás mantener tu salud mental y física durante más tiempo.
La vida no es un esprint sino una maratón. Hay que hacer un sacrificio todos los días y no quemarse en 24 horas porque has entrado en zona roja que te ha robado dísa de energía. Poco a poco se llega más lejos.





