Tantas ganas de cambio y tan poca acción. Es lo que resume la vida de la mayoría de personas que desean que las cosas sean diferentes en cualquiera de estos campos.
Dejar de fumar.
Cambiar de pareja.
Tener más paciencia con los hijos.
Hacer más deporte.
Ganar más dinero.
Comer más sano.
Etc.
La lista es infinita aunque cada vez más nublada desde que se manifestó en la cabeza con los propósitos de año nuevo.
No es complicado. Si quieres que las cosas cambien, cambia.
Piensa en esto. ¿Te gusta más la idea de cambio o realmente estás dispuesto a ponerte en marcha? ¿Mejor lo malo que conoces que lo nuevo desconocido?
Por muy pequeño o grande que sean tus planes. Todo da miedo y es normal que sea así. En ocasiones lo que nos espera detrás de la puerta desconocida merece la pena los sacrificios necesarios para abrirla. Atrévete.
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