De hecho antes de redactar este párrafo he realizado una llamada que tenía pendiente durante todo el día.
Era un tema que no era agradable del todo. No ha llegado a ser algo “gigante” pero al final ha sido enano. Y esto suele ser muchas veces así.
Lo que nos parece grande cuando lo afrontamos al final no lo es tanto. En ocasiones incluso es ridículo y nos da casi vergüenza que haya retrasado algo que al final era tan poca cosa.
Así que ya lo sabes. No lo evites, afróntalo como un hombre o una mujer y verás que acortar el tiempo de sufrimiento para dar un paso inevitable casi siempre merece la pena.
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