El otro día mi hija me dejó con la boca abierta. Me puse un chubasquero que me regalaron hace años. En Alicante realmente no le pude darle gran uso. Las pocas veces que me lo hubiera podido haber puesto, lo aparté porque las mangas eran demasiado largas. Además tenía una especie de lazo que parecía ser demasiado corto (o eso pensaba).
Mi hija le echa un vistazo y en cuestión de segundos une el lazo con la manga de tal manera que se convierte en semi-guante que protege la mano del frío. ¡Por fin sabía para que sería el lazo supuestamente corto y las mangas supuestamente largas! Mi hija había descubierto el gran “secreto” del mecanismo que como adulto no había logra de descifrar.
Para mi el lazo siempre tenía que unirse con la manga de cierta manera. No se me ocurrió hacerlo de una forma diferente. Mi hija no tiene todavía ese tipo de “prejuicios” formados en su mente por lo que tiene la libertad de solucionar un problema de forma más creativa y caer en soluciones que a un adulto le cuestan ver.
Nunca entendí bien el concepto de desaprender pero creo que ahora lo pillo. 
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