Esto me recuerda a la película con Adam Sandler que utiliza un mando mágico para pasar escenas de su vida desagradables de forma más rápida. Empieza a utilizar el mando con frecuencia y de repente se da cuenta que es un anciano en su cama sin posibilidad de poder moverse fuera de ella.
Los momentos malos de la vida importan. Hacen apreciar más los buenos. Sin sombra, no hay luz.