Y sí, todo es fantástico cuando tienes esas pequeñas copias de ti corriendo por tu casa. Pero luego intenta escribir este post con tu peque de 19 meses gritando por debajo de la mesa porque no has ido a jugar con él al futbolín. Tú y yo sabemos que va a ser complicado llevar a cabo una partida en condiciones pero te aseguro que su punto de vista puede diferir bastante en ocasiones. Me han dicho que esto no cambia hasta que tengan 44 (años). Y a veces ni entonces. Bueno, ya veremos eso…
A veces me pregunto lo que esos padres y esas madres que tienen un hijo en casa se pueden llegar a quejar de la situación y de la falta de tiempo para sí mismo. Bueno, tal vez es el hecho de que creces con tus tareas y cada reto te parece un mundo. Cuando pasas de nivel y miras atrás echas de menos esos tiempos “fáciles” que en su momento te parecían complicados.
La verdad sobre ser padre (o madre) de familia numerosa es esta:
Al final el tiempo es pasajero y creo que este periodo de cuando son pequeños pasa demasiado rápido. Te vas dando cuenta de ello cuando miras en el espejo y te das cuenta que cuando te peinas tienes que ir cada vez más hacia dentro para pillar algo de pelo (si es que te queda todavía). También esa persona en las fotos que sale cuando hacías viajes de ciudades en pareja se parece cada vez menos a la que ves por las mañanas cuando te despiertas. Y aun así la sigues queriendo cada día más.
Luego te encuentras con amigos de la infancia y te das cuenta que su vida no ha cambiado. Siguen teniendo esa vida de lujo que dejaste atrás por tener hijos. Cuando te despides de ellos te dan pena. Por todo ello que se pierden. Por qué no han entendido que ese sacrificio es felicidad. Claro que es duro casi todo el tiempo y no todo es bonito. Pero yo ya no lo cambiaría por nada.
Nada más te quiero dar un último consejo. No te fíes de ningún gurú de la productividad que tenga al menos un peque de menos de 10 años en casa. No sabe de lo que está hablando… 😉
Y una cosa más. He empezado a sacarle provecho al tiempo incluso cuando no había. Es lo que aprendes realmente cuando eres padre (o madre) de familia numerosa. No dejes de ser tú.
No tienes que despedirte de tus sueños que no tengan que ver con tener hijos. No es incompatible. Ni serás un mal padre o una mala madre.
Esto es la incómoda pero a su vez tranquilizante sobre ser padre (o madre).
¿Será más complicado? Dalo por hecho.
¿Será posible? ¡Por supuesto!
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