Cuando te topas con un problema que no puedes solucionar es fácil estar frustrado rápidamente. Puede que durante algunos día o incluso semanas lo intentes y luego abandones. No lo hagas todavía. Sigue cada día un poco. La respuesta está ahí fuera.
Cuando afrontas un problema que no puedes solucionar rápidamente puedes llegar a un punto de alta frustración. Estando en este punto es fácil abandonar.
Nunca has sido más curioso que cuando eras un niño. En ocasiones esa inocencia y el desconocimiento te ayudan a descubrir y ver lo que los demás ignoran.