En ocasiones nos equivocamos porque nuestra percepción nos dice una cosa, pero la realidad es otra.
- Cuando nuestra pareja nos hace algo negativo y pensamos que es el fin del mundo. Nos olvidamos que el 95% del tiempo nos sentimos bien gracias a él o ella. Lo mismo ocurre al revés.
- Cuando un cliente te compra un producto y te alegras porque has convertido 1 euro en 2 pero no te has dado cuenta que sigues perdiendo dinero con tu negocio cada día.
- Cuando a tus padres les gusta la carrera que has elegido pero dentro de ti sabes que no te ves trabajando en esa carrera toda la vida.
Necesitas la imagen grande de las cosas para poder poner todo en un contexto. No se trata de percepción o de una impresión positiva puntual sino de la realidad a largo plazo.





