La tradición reciente en España de salir por las tardes a las terrazas para mostrar gratitud con aplausos hacía todas aquellas personas que están poniendo en peligro su salud para que todo se solucione cuando antes es una evidencia para darse cuenta que no todo es malo en tiempos como estos. Mi madre me pasó ayer un vídeo de cómo policias y bomberos devolvieron el gesto pasando en sus coches y camiones con las sirenas puestas.
Estas pequeñas cosas hacen que todavía podamos tener fé en la humanidad. Lo malo es que tiene que ser en estos momentos de máxima crisis que somos capaces de olvidar las diferencias y centrarnos en las cosas que tenemos en común.





