Es fácil dejarse seducir. Cuando una cosa va mal sigue el resto. Es el famoso círculo vicioso que predice el próximo evento negativo dado que en nuestra mente un primer fracaso únicamente puede provocar el segundo.
Es más complicado salir ahí y entrar en el círculo opuesto. Tener claro que gran parte de los acontecimientos se producen primero en nuestra mente y luego en la realidad. Si prevees un resultado positivo en tu cabeza aumentas las probabilidades de éxito para que lo sea también fuera de la misma.
Tú decides sobre el círculo que quieres elegir.





