Son esas frases que no entiendes bien cuando eres pequeño. Mi madre me la volvió a recordar recientemente cuando le comenté de una reciente decepción profesional.
Tiene mucha verdad esa frase. Sin darme cuenta he sacado mucho de una experiencia que un priner instante de decepción no había podido ver. Hoy veo que aunque las cosas no hayan salido tal como me lo esperaba, el valor generado para mi como persona y para mi negocio es inmenso.
Lo dicho.
No hay mal que por bien no venga





