Tomar decisiones y actuar. Son dos acciones fundamentales que nos ayudan funcionar de forma adecuada cuando lo necesitamos. Quedarse en blanco es justo lo contrario. En ocasiones ocurre incluso cuando menos lo necesitamos. Son sobre todo situaciones de gran tensión emocional. Esto puede suceder en negociaciones, exámenes, discusiones, etc.
Por lo tanto no quedarse en blanco es una habilidad clave para tomar decisiones adecuadas cuando más lo necesitamos. Está claro que nadie quiere quedarse bloqueado por lo que hay que prepararse para el peor escenario posible.
Esto es lo que haría yo.
- Piensa esto. ¿Qué es lo peor que te podría ocurrir? En ocasiones tienes únicamente una oportunidad y la tienes que clavar pero en mayoría de los casos las consecuencias son mínimas o incluso nulas.
- Exponte a situaciones estresantes. Estamos hablando de la famosa zona de confort. Es algo que se entrena como cualquier cosa. Cuando más te sales, menos presión sentirás porque ya has vivido experiencias parecidas en el pasado.
- Simula la situación en tu cabeza. Adelántate a lo que te espera y piensa en todos los posibles escenarios que pueda suceder. Hazlo una y otra vez. Cuando ocurra no te pillará de sorpresa y evitarás quedarte en blanco.
En resumen: evita cualquier sorpresa. Si te expones a lo peor sabrás evitarla y te dará la suficiente tranquilidad para reaccionar bajo tensión. Cuando suceda, sabrás reaccionar de forma adecuada sin quedarte en blanco.
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