Tomar decisiones y actuar. Son dos acciones fundamentales que nos ayudan funcionar de forma adecuada cuando lo necesitamos. Quedarse en blanco es justo lo contrario. En ocasiones ocurre incluso cuando menos lo necesitamos. Son sobre todo situaciones de gran tensión emocional. Esto puede suceder en negociaciones, exámenes, discusiones, etc.
Por lo tanto no quedarse en blanco es una habilidad clave para tomar decisiones adecuadas cuando más lo necesitamos. Está claro que nadie quiere quedarse bloqueado por lo que hay que prepararse para el peor escenario posible.
Esto es lo que haría yo.
En resumen: evita cualquier sorpresa. Si te expones a lo peor sabrás evitarla y te dará la suficiente tranquilidad para reaccionar bajo tensión. Cuando suceda, sabrás reaccionar de forma adecuada sin quedarte en blanco.
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