Cada semana de nuevo suena el despertador. La primera vez suben los niveles de estrés cuando nos sentamos en el coche para ir al trabajo y/o llevar los niños al cole.
Luego es un sin parar en el intento imposible de tachar una lista de tareas infinita.
La solución no es trabajar más aunque admito que soy el primero en lanzarse a ello como si fuese posible. Incluso escuché el otro día que aburrirse podía tener un efecto positivo. No creo que llegue a ese nivel “gurú” pero hagamos el esfuerzo juntos.
No hagamos nada durante un par de minutos. Es un primer paso. A ver hasta donde llegamos… 😉





