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	<title>Motivación, Productividad y Felicidad en Zenguerrilla.es &#187; Marcos Martínez</title>
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	<description>Un blog sobre Motivación, Productividad y Felicidad  que forma parte del Monchu de Carlos Bravo</description>
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		<title>La tercera mitad</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2016 13:06:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Motivación]]></category>
		<category><![CDATA[esforzarse]]></category>
		<category><![CDATA[fuerza mental]]></category>

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		<description><![CDATA[No lo estás dando todo. Cuando piensas que has llegado al 100% en realidad no has hecho ni un tercio de lo que eres capaz. En este post te lo demostraré.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Coge algo que pese algo más de 200 gramos</strong>. Intenta que no pese más de medio kilo. En serio, <strong>hazlo</strong>. Puede ser una botella de leche, un bote de crema, un libro gordo, una lámpara o cualquier tipo de caja. Levántalo todo lo que puedas y bájalo todo lo que puedas sin encorvar la espalda. No sigas leyendo si vas a pasar de hacerlo&#8230; <img src="http://s.w.org/images/core/emoji/72x72/1f609.png" alt="&#x1f609;" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>
<p>Bien, ahora repite el movimiento abajo-arriba tantas veces como seas capaz, y cuéntalas. No dejes de levantar el objeto hasta que no puedas más con su peso. Levántalo todas las veces que puedas. Llamaremos a eso <strong>esforzarse a la mitad</strong>. Sí, eso es la mitad, más adelante te enseñaré por qué.</p>
<h2>Tu primera mitad</h2>
<p>Vale, ¿para qué puñetas te he pedido que hagas esto? Es fácil. <strong>Una persona puede esforzarse a más del 100%</strong>, y voy a demostrártelo. Para ello es muy importante que hayas hecho el ejercicio de arriba. Si no lo has hecho, coge una grapadora, un cajón o un montón de revistas. Lo que quieras, pero haz el ejercicio y <strong>apunta el número de veces máximo que has levantado el objeto.</strong></p>
<p>Eso, aunque no te lo creas, <strong>es solo la mitad de lo que tú puedes hacer</strong>. Si no te lo crees, vamos a hacer otro ejercicio. Este te lo pones como deberes, y te aconsejo que lo hagas antes de que pasen siete días. Ponte zapatillas y, dejando la cartera en casa, corre en la línea más recta posible, alejándote de tu domicilio.</p>
<p>Llegará un momento, más pronto que tarde, en que no puedas más. estarás completamente exhausto/a y tendrás que sentarte. ¡Enhorabuena! Has descubierto el límite de tu primera mitad. Ahora vuelve a casa.</p>
<h2>Tu segunda mitad</h2>
<p>El ejercicio anterior no acaba cuando ya no puedes seguir corriendo, sino cuando regresas de nuevo a tu casa. Y, sí, estás lejos, muy lejos de ella. Además, sin cartera para ir en transporte público o en un taxi. Ahí está tu segunda mitad, la que tira de ti porque sabe que no queda más remedio que andar de nuevo a casa.</p>
<p>No, esta idea no es mía, me ha inspirado la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gattaca" target="_blank">película Cattaca</a>, en la que un hermano con bajas cualidades físicas acaba por ganar a otro diseñado genéticamente para ser “mejor”. Resulta que el protagonista nada como si no tuviese que volver, derrochando toda la energía con cada brazada.</p>
<h2>Tu tercera mitad</h2>
<p>¿Tercera mitad? Pero si, teóricamente, solo hay dos mitades de cualquier cosa, ¿no? Sí y no.</p>
<p>De nuevo, vamos con un ejemplo. ¿Recuerdas ese objeto que has levantado…¿Cuántas veces? ¿100? ¿23? ¿57? El número no importa. Ese número es tu segunda mitad. Ya te he demostrado que, si te ves obligado, <a href="http://zenguerrilla.es/donde-esta-tu-limite-haz-el-doble/" target="_blank">acabas por doblarlo</a>. Si lo has levantado 100 veces y esperas un poco, podrás levantarlo un total de 200. Es así. Pero la mayoría de las personas no entrenamos como si “tuviésemos que volver”. Te recomiendo entrenar de ese modo, dándolo todo.</p>
<p><strong>Si entrenas, entrena.</strong> Hagas lo que hagas en esta vida <strong>hazlo lo mejor posible</strong>, descubrirás que <strong>todo comienza a irte sospechosamente bien</strong>.</p>
<p>Pero voy a demostrarte que <strong>existe una tercera mitad</strong>. O, mejor dicho, existirá una mitad que antes no tenías. Si hoy entrenas y consigues levantar ese peso 200 veces, mañana estoy seguro de que (vale, mañana no, que tendrás agujetas, pero pasado sí) podrás levantarlo 202 veces.</p>
<p>Según vayan pasando los días podrás levantarlo más y más veces, empujando el límite máximo hacia delante. Realmente nunca podrás esforzarte por encima del 100% diario, pero este 100% hace referencia a números diferentes (y crecientes) con cada sesión de entrenamiento.</p>
<p>Dentro de un año te darás cuenta de que doblas o triplicas lo que podías hacer el año anterior siempre que le hayas dedicado el tiempo suficiente. Ahí está, la tercera mitad.</p>
<p>Foto basada en <a href="https://es.fotolia.com/id/39527551/partner/203313461" target="_blank">Fotolia </a>| @HaraldBiebel</p>
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		<title>La motivación interna</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2015 09:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Motivación]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[Life Hacking]]></category>
		<category><![CDATA[ser feliz]]></category>

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		<description><![CDATA[La motivación puede salir de dentro con diferentes técnicas. Hay quien sonríe, quien escucha a la gente o quien entrena para ello.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En ocasiones leemos un artículo o vemos un vídeo sobre motivación y estamos unas horas motivados al 100% y luego… Luego se nos olvida. Los problemas del día a día y el trajín hacen que el pensamiento motivacional desaparezca, se acurruque en un rincón y deje de ser efectivo.</p>
<p>Por eso la mayoría llegamos a casa y lo primero que hacemos es sentarnos, inclusive si hemos venido en coche y trabajamos en una oficina. Nos sentamos, exhaustos mentalmente, esperando que los problemas desaparezcan.</p>
<p><span id="more-2517"></span></p>
<h2>Estar siempre motivado</h2>
<p>Desde hace años, repito dos rutinas que, particularmente, me ayudan durante el día a día. La primera es entrar en la oficina y saludar siempre con un “<strong>¡Buenos días!</strong>”. No se trata de un cabizbajo saludo de obligada educación, sino una motivada  y voluntaria declaración de intenciones. Una auténtica amenaza contra aquellos <a href="http://zenguerrilla.es/quejarse-es-gratis-cambiar-las-cosas-cuesta/">compañeros cuyos quejidos trato de ahogar con el trabajo duro</a>.</p>
<p>El entrar así todos los días me ayuda a empezar el día de cero. Las preocupaciones de ayer se encuentran en el pasado, hoy hay que hacer frente a otras.</p>
<p>Junto con ese saludo, está la respuesta<strong> “Muy bien, como siempre”</strong> cuando me preguntan sobre mi estado de ánimo. Se convierte en una rutina bien ensayada la de contestar “bien”, levantando los hombros levemente y dejándolos descender alicaídos, como si no pudiésemos hacer más por estar mejor, como si estar mejor dependiese de situaciones ajenas a nuestro control. Yo siempre estoy muy bien, independientemente de las circunstancias (y las ha habido graves). Estar mal es una pérdida de tiempo.</p>
<p>El segundo rito que repito una decena de veces a lo largo del día es el cierre de cada uno de los correos que mando. Justo antes de la firma, las palabras “<strong>Muchas gracias, y un saludo</strong>” aparecen en casi todos mis correos. Las personas que trabajan conmigo se merecen saber lo agradecido que estoy de que respondan como lo hacen ante las necesidades de mi empresa, tanto por parte de los proveedores como por parte de los clientes.</p>
<p>Además, cada semana, sin excepción, envío un email felicitando a alguien por su trabajo, porque se lo merecen. Sin duda tú tienes mucha gente a la que agradecer durante el día a día, y desde ahora te animo a ello.</p>
<h2>La motivación puede venir de dentro</h2>
<p>Volviendo a la apertura del artículo, mucha gente olvida la motivación a las pocas horas de haber leído o visto algo. <strong>Pero la motivación puede venir de dentro</strong>. Y puedes ayudar a motivar a otras personas.</p>
<p>La gente tendemos a quedarnos parados a la espera de que nuestro entorno cambie lo suficiente como para que nos vaya mejor. Yo trato de cambiarlo lo suficiente como para que las personas de mi alrededor se encuentren motivadas.</p>
<p>Muchas gracias por leer, y un saludo <img src="http://s.w.org/images/core/emoji/72x72/1f609.png" alt="&#x1f609;" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>
<p>Fotografía | <a href="https://unsplash.com/arianaprestes">Ariana Prestes</a></p>
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		<title>El coach cruzado: elimina la pereza</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 09:11:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adquirir nuevos hábitos]]></category>
		<category><![CDATA[entrenamiento]]></category>
		<category><![CDATA[ser feliz]]></category>

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		<description><![CDATA[No me apetece salir de casa. Qué puñetas, si me apuras, me da pereza hasta ir a la nevera. Cuando llego a casa, tras ocuparme de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No me apetece salir de casa. Qué puñetas, si me apuras, <strong>me da pereza hasta ir a la nevera</strong>. Cuando llego a casa, tras ocuparme de las múltiples actividades que consumen el tiempo vorazmente, me doy cuenta de que estoy agotado, de que no puedo más.</p>
<p>Quiero hacerme una bola hasta el día siguiente&#8230;. Oh, no, había olvidado el día siguiente. Casi puedo saborear el regusto metálico de los problemas que mañana aparecerán sobre la mesa de la oficina.</p>
<p>“Y, para colmo, estoy engordando”</p>
<p>La comida rápida de veinte minutos no me ayuda en absoluto. Ojalá sintiese esa presión externa de alguien que me obligase a hacer deporte, porque quiero hacerlo. Es solo que <strong>no tengo voluntad</strong>. Quiero estar en forma, quiero llegar a la oficina agotado pero con la sensación de comerme el mundo. Quiero sonreír tras agujetas y poder decir que apenas sí puedo dar un paso más por las escaleras.</p>
<h2>Necesito una mamá entrenador</h2>
<p>Recordaba qué sensación era la que necesitaba para entrenar, era la misma que había sentido cuando, de pequeño, mi madre decía que algo se iba a hacer. Y se hacía, vaya que si se hacía. Nadie rechistaba o ponía en duda lo que su madre decía. Tú tirabas, lo hacías, y punto.</p>
<p>Así que llamé a un amigo que se encontraba en una situación similar a la mía, le dije que se pusiese ropa deportiva y que se bajase en veinte minutos a un parque cercano. No me importaba lo que tuviese que hacer, insistí hasta que conseguí que bajase sin dar mi brazo a torcer. Me convertí en su entrenador por un día.</p>
<p>Y le entrené. Bueno, corrí tras él apoyándole y dándole instrucciones de ejercicios. Supongo que es tan patético como suena, pero funcionó.</p>
<h2>«Nos hemos creado una rutina, y la cumplimos aunque no tengamos ganas»</h2>
<p>Durante una hora, fui su entrenador. ¿El coste? Que él fuese el mío. Le pedí que me entrenase en un par de días, cuando las agujetas se nos hubiesen ido a ambos. A los dos días, él fue mi entrenador. Cada dos días, cambiamos, y uno dirige el entrenamiento. Ambos tenemos una responsabilidad con el otro: somos su entrenador y su alumno, no podemos dejarle tirado como si nada.</p>
<p><strong>Nos hemos creado una rutina</strong>, y la cumplimos aunque no tengamos ganas. Cada cuatro días voy a buscarle a su casa e insisto hasta que consigo que baja. Es una de las pocas normas que hay, <strong>insistir hasta que se realiza el entrenamiento</strong>, es parte del pacto.</p>
<p>De ese modo hemos eliminado la pereza que tan parados nos dejaba en nuestras respectivas casas. Dos días a la semana, yo le entreno. Otros dos días, me entrena él a mí. Nos hemos generado la obligación de entrenar al otro porque ya no eres solo tú quien sufre las consecuencias de no hacerlo: tu amigo empeorará físicamente si no estás ahí para él/ella.</p>
<p>Con un coach cruzado te vuelves responsable no solo de ti, sino de alguien a quien quieres. Un método más para <strong>eliminar la pereza</strong>.</p>
<p><strong>Imagen | </strong><a href="http://pixabay.com/es/users/MrTommy-705847/"><strong>Tommy Takacs</strong></a></p>
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		<title>Si yo puedo hacerlo, tú también</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Aug 2015 19:53:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Life Hacking]]></category>
		<category><![CDATA[entrenamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Stairer]]></category>

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		<description><![CDATA[Si piensas que puedes, entonces puedes. Eres el único que puede decidir tus proyectos.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas personas están completamente convencidas de que ellos son totalmente incapaces de hacer algo, cuando lo cierto es que esa creencia es lo único que nos limita. <strong>Si yo puedo hacerlo, tú también</strong>. De modo que voy a esforzarme al máximo en algo para que quede demostrado que vosotros también podéis conseguirlo si lo intentáis.</p>
<p>Para quienes no me conozcáis mucho, decir que soy un completo adicto al trabajo y a los retos. Actualmente trabajo como ingeniero en una empresa dedicada a la eficiencia energética y como redactor de contenido para un banco. Además, colaboro sin ánimo de lucro en un blog cultural, en mi propio espacio y aquí, en Zen*guerrilla. No contento con eso, tengo un libro en dos idiomas en el mercado, y pronto tendré un segundo. Os explico mi filosofía de vida, que no tiene que ser la tuya, pero que quizá te ayude.</p>
<h2>Ignora los comentarios negativos</h2>
<p>Cuando hace algunos años dejé mi trabajo de aquél momento (también de ingeniero) para ponerme a escribir un blog, la gente me insistió en que era una solemne gilipollez. Y, bueno, lo era en cierto modo. Tenía un trabajo bueno, cómodo, con pagos al día y sin demasiado esfuerzo mental ni físico. Pero yo no quería hacer eso. De modo que lo dejé y abrí una web.</p>
<p>Cuando, a los meses, empecé a dar forma a mi primer libro, volvieron las voces de alarma para que detuviese aquella insensatez. Ya estaba loco por abrir un blog, ¿cómo iba a escribir un libro? Lo terminé y lo autopubliqué. Sigue vendiéndose él solito en Amazon, y reportándome dinero mes a mes.</p>
<p><strong>Ignora los comentarios negativos</strong>, <a href="http://zenguerrilla.es/quejarse-es-gratis-cambiar-las-cosas-cuesta/">olvídate de la gente que se queja</a>, y céntrate solo en aquellas personas que te apoyan. La gente que te anima te dará fuerzas, el resto son prescindibles. Si yo puedo hacerlo, tú también.</p>
<h2>Introduce retos cuando hayas estabilizado los anteriores</h2>
<p>Hace unos días publicaba a voz en grito que <a href="http://zenguerrilla.es/he-dejado-de-creer-en-los-ascensores-soy-un-stairer/">he dejado de creer en los ascensores: soy un stairer</a>. Una vez he compaginado mis trabajos y actividades de ocio en un horario, y tras conseguir una estabilidad, me he planteado otro <strong>reto: mi condición física a largo plazo</strong>.</p>
<p>Es por eso que llevo más de tres meses sin subir a un ascensor o escalera mecánica, ni a un vehículo si puedo realizar la distancia andando. Compagino una necesidad (el deporte) con otra (cubrir distancias y diferencias de altura). No se trata solo de salir a hacer deporte, se trata de <strong>recorrer las mismas distancias que tenía que recorrer de un modo diferente</strong>.</p>
<p>La semana pasada, el reto sobre mi condición física dio un nuevo paso hacia delante. He conseguido liberar una hora y media cada día antes de ir al trabajo para entrenar. No ha sido fácil, y no todo ese tiempo incluye entrenamiento. Tras tres meses ejercitándome de un modo pasivo (sin coger escaleras mecánicas o ascensores), mi cuerpo estaba listo para un entrenamiento de un nivel superior.</p>
<h2>No se trata de comprarte las últimas zapatillas</h2>
<p>Veo en foros de deportistas principiantes muchas noticias y artículos con equipación, pero lo cierto es que no se requiere mucho para empezar algo. Ni para empezar a entrenar ni para prácticamente ninguna otra actividad. Para ir a entrenar uso una bici cedida de hace 30 años a la que añadí 50 euros en piezas. Va perfecta.</p>
<p>La ropa es ropa normal, de algodón. Pantalones cortos y camiseta, sumado a unas zapatillas deportivas baratas. El único material que uso para entrenar es una esterilla que conseguí por nueve euros, y lo hago porque las canchas donde entreno suelen tener pequeñas piedras que pueden causar molestias durante el entrenamiento. El total, con varias camisetas y pantalones, no llega a los 100 euros. <strong>No tener dinero no es una excusa</strong>.</p>
<h2>Amenaza con hacerlo</h2>
<p>Mi objetivo, <strong>y el vuestro, si os unís</strong>, es hacer ejercicio uno de cada dos días durante un mes o un mes y medio, hasta que el cuerpo se haya acostumbrado al ritmo, momento en el cuál se podrá meter más caña. Aún no sé si en frecuencia (más días), en duración (entrenamientos más largos) o en esfuerzo (entrenamientos más duros). Esto dependerá del tiempo que tenga para mis trabajos, además de para mis hobbies.</p>
<p>Muchas personas me han preguntado por qué lo he anunciado por Twitter, <strong>por qué comento cuándo voy y cuándo vengo del entrenamiento</strong>. Y tiene varios motivos. Lejos de presumir, como algunos deducen, el objetivo es forzarme a mí mismo a no dejarlo. Ahora hay una barrera de salida del entrenamiento, focalizada en la presión social. <strong>Ahora que he dicho que lo haría, queda mal si no entreno</strong>.</p>
<p>Es por eso que he abierto <a href="https://docs.google.com/spreadsheets/d/1Fvzl6YYaWSoGZMV0ZSY30h9F95-zcr3Pr8CZwqc-G7g/edit?usp=sharing">este documento</a> para que todos puedan evaluar mi entrenamiento, que he reducido a si he entrenado o no. En realidad, no es tan difícil llevar un registro.</p>
<p>La segunda es conseguir que <strong>os unáis a ser un stairer</strong> y que, unos meses después deis el siguiente paso: entrenar X veces por mes. Este segundo objetivo no trata solo del deporte, trata sobre vuestra vida, y de si la estáis viviendo del modo en que queréis.</p>
<p><strong>Si queréis cambios, cambiad. Si yo puedo, vosotros también.</strong></p>
<p>Imagen | <a href="https://unsplash.com/css">Chris Sargegna</a></p>
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		<title>He dejado de creer en los ascensores: soy un stairer</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2015 22:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marcos Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Life Hacking]]></category>
		<category><![CDATA[Life Hacker]]></category>
		<category><![CDATA[Life Hacks]]></category>
		<category><![CDATA[Retos]]></category>
		<category><![CDATA[Stairer]]></category>

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		<description><![CDATA[Llevo tres meses sin subirme a un ascensor. Y sin usarlo, obviamente, para subir o bajar escaleras. No se trata de claustrofobia o una imposibilidad física [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Llevo <strong>tres meses sin subirme a un ascensor</strong>. Y sin usarlo, obviamente, para subir o bajar escaleras. No se trata de claustrofobia o una imposibilidad física de acceso. Simplemente, <strong>he dejado de creer en los ascensores</strong>. Son demasiado fáciles.</p>
<p>Cada vez que veo un ascensor, un impulso me llama y me urge a entrar. Como si al llegar arriba andando el mundo fuese a acabarse. Pero lo he dejado. Ahora soy un stairer y solo subo las escaleras con la fuerza que me proporcionan las piernas sin que importe la altura a salvar.</p>
<h2>El deporte sin horarios y sin coste de tiempo</h2>
<p>“No tengo tiempo” es la excusa número uno para prácticamente cualquier actividad, y no iba a ser menos con el deporte. Esta actividad de obviar las escaleras mecánicas y los ascensores se practica en la rutina de tu día a día sin que necesites cambiar tu itinerario más que unos pocos metros.</p>
<p>Y subir escaleras es deporte, pero se realiza de forma casi imperceptible. No tengo ni la más remota idea de cuántos pasos he dado estos meses hacia arriba, gastando calorías sin prácticamente notarlo.</p>
<p>Soy de transporte público, siempre lo he sido, y en ocasiones esas distancias verticales desaniman a cualquiera. Las ves desde abajo y piensas que en las escaleras mecánicas estarías más a gusto. Pero cuando me enfrento a ellas pienso que soy un stairer y se me pasa. Y las subo a velocidad moderada. En realidad, no se trata de correr por ellas, aunque pronto me encontraré en forma física como para intentarlo sin miedo a echar el bazo.</p>
<p>No solo puede practicarse durante el día, sino que, además, no quita tiempo. Cada día durante mucho tiempo estuve trabajando en Alcobendas, donde 84 escalones me daban los buenos días para ir a la oficina, y yo los saludaba a todos y cada uno de ellos con firmeza. La misma empleo cuando llego a mi parada por las tardes. Allí, cuatro tramos de 45 escalones tratan de doblegarme y hacer que frene. Lo cierto es que, <strong>si vas paseando, solo llegas arriba doce segundos después que los viajeros </strong>que avanzan por las escaleras mecánicas.</p>
<p>Lo sé porque los he contado.</p>
<h2>Amenaza con hacerlo, amenaza con ser un stairer</h2>
<p>Lees este artículo, la idea te parece buena, cierras el artículo y te vas. A las horas formará parte del olvido, y en una semana lo habrás erradicado de tu sistema. Y volverás al punto de partida: quieres hacer deporte pero “no tienes tiempo”.</p>
<p>No lo malgastes, <strong>anuncia lo que vas a hacer</strong>. Di que eres un stairer y que no vas a volver a subirte a un ascensor. <strong>Y explica por qué</strong>.</p>
<p>Los ascensores y las escaleras mecánicas están geniales para momentos en los que llevamos mucha carga o no podemos valernos por nosotros mismos. Son herramientas de ayuda para personas que lo pasarían muy mal por los escalones fijos. Pero pregúntate si tú lo necesitas. <strong>¿Realmente te hace falta la escalera mecánica o el ascensor?</strong></p>
<p>Si la excusa es el tiempo, solo hay una diferencia de unos 10 segundos entre subir las escaleras mecánicas andando o pasear cuesta arriba junto a ellas. Y eso si te tomas tu tiempo en subir. Y el ascensor es igual, además de que hay que esperarlo Muchas veces <strong>usamos medios que no necesitamos porque ya están ahí</strong>, en ocasiones para ridículas distancias de uno o dos pisos.</p>
<p>Anuncia que vas a ser un stairer y díselo a todo el que encuentres, en especial a aquellos que esperan el ascensor mientras les saludas con la mano subiendo los primeros peldaños. Ante amigos y conocidos,<strong> la presión por mantener una postura a la que te has comprometido</strong> <strong>hará el resto</strong>.</p>
<p>Dados mis horarios estables, siempre suelo subir los escalones a la misma hora, y reconozco muchas de las caras que me miran con pavor mientras subo las escaleras. Sé que piensan que estoy loco. Pero también hay quien sonríe. Busca a los que sonríen y, cuando llegues arriba, háblale de esto. Dile lo que eres. <strong>Dile que eres un stairer</strong>. Y por qué lo haces.</p>
<p>Fotografía | <a href="https://pixabay.com/es/escalera-mec%C3%A1nica-metro-escaleras-769790/">Okan Caliskan</a></p>
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