Se veía venir. Mucho estrés y en paralelo metiéndome caña con demasiado deporte para compensar. Un equilibrio frágil y arriesgado que ha petado.
En mi cabeza ya anticipaba la situación antes de caer enfermo. El hecho de mentalizar el día en cama me dio el último empujoncito necesario para convertir un pensamiento en realidad.
Es un círculo vicioso donde una situación de estrés continúa te genera pensamientos negativos que culminan en enfermedad. Yo he tenido suerte. Un día no es nada, en teoría.
Si nuestros pensamientos nos hacen enfermos también lo contrario es cierto. Además está científicamente demostrado. Es la fuerza de la mente. Nos convertimos en lo que pensamos día tras día. Un pensamiento se puede convertir en realidad cuando aguantamos el suficiente tiempo sin abandonarlo. Es cómo apretar los botones adecuados en tu cuerpo que te den la energía, motivación, valor, etc. para tomar acción. Pensar en ello únicamente sin duda no es nunca suficiente.
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