Ayer tuve una llamada con un buen amigo. Había pasado ya demasiado tiempo desde que habíamos hablado por última vez.
En ocasiones estás bajo presión y no sacas el tiempo para hablar 30 minutos con un buen amigo. Ayer por suerte lo hice. Me recordó esto sobre buenos amigos.
Son importantes, son valiosos y hay que cuidarlos. No hay que dar por hecho que estarán ahí para siempre.





