A muchas personas les da miedo. A ser sinceros me refiero. Están preocupados por decepcionar y no estar a la altura siendo sinceros.
En realidad ocurre justo lo contrario. Cuando más sinceros somos, más confían las personas en lo que decimos.
No me entiendas mal. No estoy hablando de una sinceridad violenta. Las pequeñas mentirijillas también son necesarias para mantener la paz con la pareja, los vecinos, desconocidos, etc. En ocasiones y según el contexto la verdad hace más mal que bien.
Me refiero más a estos dos posibles escenarios.
La sinceridad aporta claridad que permite a ambas partes avanzar y planificar. Cuando más margen de tiempo haya, mejor. No esperes hasta el último momento si tienes que hacer una “confesión”. Aunque a nadie le gustan los cambios de planes al mismo tiempo se suele apreciar la sinceridad. Esto hace que las personas confíen más en ti porque saben que cuando las cosas cambien en un futuro, se lo dirás a la cara.
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