No es la primera vez que hablo sobre la falta de asumir responsabilidades y probablemente no será la última. Existe una explicación científica detrás de este fenómeno si lo podemos llamar así. Derek Muller lo describe en uno de sus vídeos en su canal Veritasium en Youtube (no me acuerdo exactamente en cual pero merece la pena pasar un rato para ahí para averiguarlo).
Resumiéndolo la razón que aporta es muy sencilla.
En general suele haber siempre una persona por encima de nosotros que tiene un mayor poder que nosotros mismos. En vez de pensar que poseemos la responsabilidad para llevar algo a cabo desde el principio hasta el final, la percibimos únicamente como prestada y nos sentimos libre de devolverla en cualquier momento aunque la tarea todavía no esté ejecutada. Esto suele ocurrir a partir del momento donde hay que tomar una decisión bajo inseguridad. Significa que no todas las dudas están resueltas pero aun así hay que seguir adelante.
Asumir responsabilidad en estos casos es un riesgo porque podríamos equivocarnos. Podríamos sufrir sanciones por no haber tomado la correcta o eso es lo que pensamos.
Uno de los principales problemas en cualquier organización es que aunque existan responsabilidades definidas, hay una gran inseguridad sobre consecuencias en caso de tomar decisiones equivocadas. En mi experiencia los mejores lideres aceptan que no siempre se tome el camino más correcto. El coste de equivocarse con excepción de algunos casos suele ser inferior al hecho de delegar la responsabilidad en caso de duda al superior.
Es importante que las personas dentro de la organización sepan que asumir responsabilidad no será penalizado sino más bien todo lo contrario.
Aparte de la explicación “científica” añadiría la delegación de responsabilidad en terceros. En el 99% de los casos llevar a cabo una tarea depende de terceros. Nos excusamos con que este o el otro no nos ha aportado lo que necesitamos para llevar a cabo la tarea. La culpa no se percibe como nuestra.
Cuando asumes o te prestan responsabilidad esta no se puede delegar en ningún momento. El “peso” se quita únicamente de encima una vez que la tarea esté realizada al 100%. Durante el camino pueden haber obstáculos. Siempre que haya terceros involucrados que los forman no será nunca su culpa sino siempre la nuestra. Una persona que no nos responda siempre podemos volver a darle un toque en forma de mail o llamada. Es así de sencillo.
La responsabilidad es nuestra.
Si supervisas personas y quieres empoderarlos tienes que dejarles bien claro desde el principio lo que esperas de ellos. No quieres excusas. Explica y tranquiliza. Nunca será penalizada la ejecución de la responsabilidad sino más bien la delegación cuando no toca.
Es la forma de otorgar responsabilidad a terceros que funciona.
Foto de Fotolia | @mondela