Hay frases que pueden describir exactamente el mismo contexto pero aportar perspectivas muy diferentes al mismo asunto. La primera es de un pesimista, la segunda de un realista y la tercera podría ser la tuya:
No llego.
No llegaré.
Todavía no he llegado.
Veamos el significado detrás.
- En el primer caso tenemos una visión definitiva de las cosas. La frase a primera vista no deja margen de maniobra. Es la perspectiva de un pesimista que piensa que las cosas no pueden cambiar.
- En el segundo las cosas no están decididas. No hemos llegado al punto que queremos llegar y por la simple razón de no poder ver la luz al final del túnel hay que aportar una visión realista de los hechos. No hemos llegado y tal como pintan las cosas, tampoco llegaremos. Es un análisis más realista digamos que no permite soñar con lo que no vemos o podamos tocar.
- La pequeña palabra “todavía” es increíblemente potente. Describe varias cosas a la vez. Para empezar el proceso no está cerrado. El final no se sabe todavía pero implica una visión muy optimista de los hechos. Dice algo como “no lo tengo nada claro cómo pero de alguna forma llegaré, es cuestión de tiempo”.
La próxima vez que alguien te pregunte si has logrado una cosa u la otra añade la pequeña palabra “todavía”. Te dará fuerza y una sensación de dulce de optimismo. Tendrás la tranquilidad de que poniendo un pie delante del otro llegará el día donde verás la luz al final del túnel. Paciencia y constancia serán tus ingredientes del éxito.
Foto de Fotolia | @Francesco Catena






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