Química. Básicamente son las hormonas dentro de tu cuerpo que según su mezcla te hacen sentir bien, mal, estresado, feliz, etc. En ocasiones sientes que no tienes las cosas bajo control porque tu cuerpo funciona en autopiloto y no te deja tomar decisiones sobre tu estado de ánimo. Eso no tiene que ser siempre así.
Por lo menos en mi caso he descubierto algunas estrategias reconvertidas en reglas sencillas que me permiten retomar control sobre cómo me siento.
- Autocontrol. Hay que ser consciente de las acciones que te generan ansiedad. Esto puede ser p.ej. la mirada de tu móvil cada 2 o 3 minutos. Este comportamiento no es sano. Tienes que imponerte límites de cuando puedes echarle un vistazo a las redes desde tu smartphone y cuando no. Te ayudará a ser más productivo y feliz. Facebook y compañía genera en general más ruido y estrés que otra cosa.
- Empezar el día por lo más urgente. Tiene todo el sentido del mundo pero pocas veces te lo aplicas. Atacas lo peor al final y en pocas ocasiones lo acabas. Te llevas el problema a casa y no eres capaz de desconectar cuando estás con tus seres queridos. Es esencial que hayas dejado el asunto hecho y reposado para que dejes la oficina con la cabeza despejada.
- Practicar deporte sin que sea una obligación. Ponerte en forma es una buena protección para evitar el estrés. Si te pasas se puede convertir en lo contrario y generar ansiedad. Planifica tu día de tal manera que todo pueda tener su hueco.
El trabajo ocupa la gran mayoría de nuestra vida. Hay que encontrar formas en que no se convierta en un problema. Sobre todo el tiempo que pasamos en casa con nuestros seres queridos tiene que estar 100% centrado en ellos. Si no está siendo el caso, tienes que buscar la forma para lograrlo. No es una opción, es tu obligación.
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