Visto desde fuera se podría considerar que tengo una vida aburrida. De lunes a viernes prácticamente no hago otra cosa que trabajar.
Mis días empiezan a las 5:30 y acaban a las 21:30. Suelen ser todos parecidos. Tengo las mismas rutinas. Nada demasiado divertido.
Estos días “aburridos” son increíblemente satisfactorios. Cuando lo acabo sentado en el sófa para ver 1-2 episodios de Netflix tengo la sensación de moverme hacia donde quiero ir. Esto para mi, no tiene precio. Ya no podría vivir sin ese “aburrimiento”.





