Por mucho que nos pueda influir la opinión de terceros existe únicamente una persona a la que tenemos que justificar nuestros actos. Esta persona es la que te devuelve la mirada cada mañana en el espejo.
Hacer las cosas que dices que vas a hacer es una de las formas más complicadas y al mismo más sencillas a realizar. Confianza proviene de estar a la altura de las propias expectativas. Si no eres capaz de cumplir con lo te prometes, perderás poco a poco fe en ti como persona.
Lo que se dice, se cumple. No puede hace excusas porque algo sea complicado. Nada es fácil y tiene que ser asi. Una vida sin retos no es vida sino una serie de acontecimientos aburridos. Necesitamos tener la sensación de superación, de poder echar la mirada atrás y estar orgulloso de uno mismo porque a pesar de que no era sencillo uno siempre ha encontrado la forma de seguir para adelante. Más importante que la mirada en el retrovisor es la que observa lo que está por venir.
Disfrutar es algo que ocurre en el presente. No podemos disfrutar del pasado por lo que felicidad proviene de agradecer y apreciar las pequeñas cosas. También consisten en echarse por la noche en la cama y quedarse dormido con una sonrisa en la cara por las ganas de querer afrontar las nuevas aventuras que traerá el próximo día.
Cumple con lo que te prometes. Hazlo por tí.