confrontación

La semana pasada pillé un cabreo épico. Es poco típico para mí pero se juntaron el estrés del trabajo, el mal comportamiento de nuestra hija grande, un comentario inadecuado de una persona querida y luego la cara dura de un conocido.

Este último no lo hizo por primera vez pero en el pasado no se habían juntado tantos eventos para crear la tormenta perfecta. Recibió una respuesta por mi parte que le obligó a tomar una decisión. “Estás conmigo o estás contra mí”. Su primera reacción fue la esperada. Hoy finalmente veo que ha cambiado de opinión porque se dió cuenta que todo lo demás hubiera sido torpe. Nada más podía perder. Yo también tenía mucho que perder en caso de que se hubiera decidido de forma diferente. Por suerte no fue asi pero había asumido esa pérdida.

En ocasiones no tenemos otra opción que ponernos firmes. Hay que elegir bien los momentos porque en la gran mayoría de los casos no merece la pena.

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7 marzo, 2020
Pasión

Hasta aquí hemos llegado

Soy de aquellos que típicamente pone la otra mejilla porque en la mayoría de los casos no merece la pena. Luego hay excepciones donde hay que ponerse firme.