¿Cuánto presionas a tus hijos para que se pongan a estudiar? ¿Cuánto te empujas a ti mismo para rendir mejor sin hacer daño?
Es cuestión de apretar y aflojar. No entrar nunca en zona naranja sino entrar en amarillo como mucho.
Ya he visto lo que sucede cuando te pasas. Causas daños a veces irreversibles.
El nivel adecuado es diferente para cada uno.
Creo que todos necesitamos presión. Es el nivel que te permite mantener el control. Donde te ves agobiado ligeramente pero todavía capaz de avanzar.
Hacer cosas difíciles nos da felicidad al final del día. “Hoy ha sido un buen día”. ¿A quién no le gusta poder decir eso? Sin dolor no hay felicidad siempre que no abusemos.