Sin dolor no hay aprendizaje. Es algo que comenté por aquí y 4 años después lo sigo pensando.

La mayoría de las personas vivimos evitando el dolor. Queremos vivir de forma fácil y conseguir al mismo tiempo cosas difíciles.

La felicidad tiene un coste. El éxito también. Si quieres adquirir algo tienes que pasar por caja y pagar el precio.

Los que se afrontan día tras día a situaciones incómodas convertirán esas zonas desiertas en un oasis con el tiempo. El rango de actuación será cada vez más grande. Lo que a otros personas les genera estrés para ti seguirá siendo una zona de confort.

Aprendes a ser más flexible, estirándote. El que haya intentado tocar el suelo estando de pie con las puntas de los dedos se hace una idea de la sensación. Cuando sientes el dolor no retrocedas.

Foto de Adobe Stock

12 septiembre, 2020
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El valor del dolor

Vivir durante un tiempo con dolor tiene su recompensa. No hay cosa buena que suceda si no vives también momentos de sudor, sangre y lágrimas.