Coches rápidos, casas de lujo, fiestas inolvidables… Así o parecido se imaginan algunos su vida dentro de un futuro no muy lejano. Están dispuestos a sacrificar mucho o incluso todo por ello. Piensan que una vez que tengan acumuladas todas esas riquezas podrán por fin ser felices.
La Universidad de Harvard realizó un estudio investigando la felicidad. Una de las principales conclusiones es que se hay que elegir activamente ser feliz.
Fíjate en Steve Jobs. Ha logrado cosas que otros no consiguen en 10 vidas acumuladas. Ha sacrificado vivir para realizar su sueño. Incluso su propia familia ha tenido que dar un paso atrás para que pueda llegar antes a tener éxito. Hoy es el hombre más rico en el cementerio. Todo su dinero no le ha impedido tener que irse demasiado temprano.
Siempre cuando te obsesiones con riquezas de este planeta, recuerda que en el más allá (o lo que sea) todas estas no te servirán. No ates tu felicidad a ellas sino decídete activamente por ella. Recuerda que puedes ser el hombre (o mujer) más rico del mundo sin tener necesariamente demasiado dinero. Depende de tu decisión.