78. Es la cantidad de correos que tengo marcados sin leer en este momento en mi bandeja de entrada de mi e-mail principal. No cuento los correos secundarios porque en tal caso seguramente superaría fácilmente 100.
Me gusta la sensación de tener la bandeja de entrada en cero. Típicamente logró realizar este tipo de limpieza cuando estoy de viaje entre Alicante y Madrid. Me suele durar como 3 minutos y lo alcanzo cada 2-3 meses. El objetivo “inbox cero” no es nada nuevo y se vende en muchas partes como un paradigma esencial de productividad. Nunca tienes mails pendiente de responder.
Por suerte no soy el único que piensa, que lograr este estado de forma continúa es un reto imposible. El concepto parte de una hipótesis errónea: cada mail se puede responder al instante (o con relativamente poca inversión de tiempo).
El hecho de no cumplir con el concepto de inbox cero sobre todo si eres un obsesionado de la productividad. Desde mi punto de vista se genera un estrés innecesario. Tener en tu bandeja de entrada mails sin leer no significa que no seas productivo. Incluso puede ser contraproducente responder en el momento:
Resumiendo: el concepto inbox cero suena muy bonito pero no siempre tiene sentido. Productividad no consiste en realizar todas las tareas sino en hacer aquellas que realmente tengan sentido.
Las prisas con pausas, meditación y sobre todo con cabeza. El que va más despacio a veces va más rápido que el resto.
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