Ya sabemos que los seres humanos no funcionamos de manera lógica. Hacer una pregunta no significa querer recibir una respuesta honesta. No me refiero únicamente a aquellas entre parejas del tipo “¿me está bien este vestido?”. En algunas de ellas ambos involucrados conocen las “reglas del juego”.
Una de estas preguntas es “¿cómo estás?”. Cuando la dirigimos a una persona que no forma parte de nuestro círculo intimo la respuesta puede variar en función de la situación. Esto es el significado detrás:
- “Fantástico” – pocas veces escucharás esto pero realmente significa que la persona está bien.
- “Muy bien” – esto se puede traducir con “estoy más o menos bien pero hay algo con lo que no estoy del todo contento”.
- “Bien” – regular con tendencia a muy mejorable. Es una de las respuestas más frecuentes.
No queremos responder de forma honesta para no tener que compartir nuestros problemas reales. “No muy bien” requiere ya por educación la próxima pregunta que es “¿Qué te ocurre?” y dos personas que no son madre e hijo, pareja o amigos íntimos realmente no quieren conllevar este tipo de conversación al próximo nivel y la evitan.
La próxima vez que hagas la pregunta (y en función de a quien se la hagas), piensa en lo que realmente quieres saber (o no saber).
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