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El Life Hacking aplicado a la jornada intensiva

Jornada Intensiva

Hace poco no me hice demasiados amigos cuando toqué el tema de que no me gustaban un pelo las jornadas intensivas. Tenía claro que con ese post no todo el mundo iba a estar de acuerdo, sobre todo los que lo vivían en primera persona y lo consideraban un buen invento.

Admito que no he hecho el esfuerzo de relativizar porque evidentemente siempre existen excepciones y yo soy el último que conoce la verdad. Lo único que puedo darte es mi opinión. Que luego ya guste o no es otra cosa… 😉

No puedo evitarlo pero sigo sin entender por qué algunos de repente son capaces de hacer en tiempo récord lo que antes no conseguían en una jornada entera. La única variable que cambia es el tiempo sin nada más.

No me entiendas mal. Tampoco soy defensor de la jornada laboral “normal” con pausas de 3 horas para comer.

Suelo entrar en la oficina donde tomo el primer café en el bar. Para comer suelo tardar 30 minutos entre levantarme y volver a sentarme otra vez en mi silla. El segundo café me lo tomo sentado delante de mi portátil.

Cada minuto vale oro porque luego llego a las 18.30 horas a casa y estoy centrado en mi familia (aunque admito que a veces me cuesta liberar la cabeza al 100%).

Cómo hacer funcionar una jornada intensiva

A lo que iba. La idea detrás de la jornada intensiva me parece fantástica siempre que funcione. La cuestión que me hice. ¿Se puede aplicar el Life Hacking a la jornada intensiva? En teoría debería encajar a la perfección porque se trata de hacer lo mismo pero mejor y en menos tiempo.

1. Planificar la semana de la jornada intensiva

Sin listas no podría llevar a cabo mi día a día. Son lo primero que abro y lo último que veo cuando acabo mi jornada. Si quieres ir más rápido y salir antes de la oficina tienes que planificarte bien. Sin listas no hay paraíso.

No hay que planificar únicamente a nivel semanal sino sobre todo a nivel diario. Los planes nunca salen por lo que es inevitable adaptarse, cambiar el orden de tareas y reorganizar prioridades.

2. Control, buscar sinergias y apoyo en las tareas realizadas

Igual ya te has dado cuenta de que no me fio demasiado. Está bien confiar en que las personas hagan su trabajo pero es mejor todavía controlar que realmente se haya hecho. Saber que hay detrás de ti una persona que va a verificar que las tareas estén completadas ayudará enormemente a motivarse.

Al mismo tiempo también será bueno repasar la semana con tu jefe o compañero de trabajo para recibir un feedback y organizarse mejor. La cuestión está en encontrar sinergias y detectar tareas que se han hecho obsoletas antes de invertir tiempo en algo que ya no es necesario.

3. Hacer breves pausas de 2-5 minutos

Si realmente trabajas de forma intensiva necesitas pausas. No me cuentes historias de que puedes estar delante de tu ordenador durante 8 horas sin pillarte ni una sola interrupción para ir al baño.

Hay que tomarse pausas de forma consciente cada hora o dos de forma consciente. De esa forma evitas una mala conciencia porque has dejado de hacer tu tarea y te has dejado distraer por otra cosa (Twitter, Facebook, Whatsapp, Youtube, Candy Crush, etc. continua la lista si quieres).

Por qué no creo que la jornada intensiva pueda funcionar durante todo el año

Ahora dirán algunos. “Pero si en Alemania, Suecia, etc. se hace y funciona”. Vamos a ver. Sí pero no. Para empezar no se hace en todos los sitios. Para continuar son personas diferentes. Es otra cultura con otros valores. No son ni más inteligentes ni nosotros somos más tontos pero están acostumbrados a hacerlo de esa manera y tienen la disciplina para llevarlo a cabo.

No me entiendas mal. No quiero decir que el español sea un vago. Lo que tiene es otras prioridades y sobre todo otro ritmo de vida.

Hablemos de Alemania. Si no vives en una gran ciudad a las 18 horas ya no hay nada abierto. En invierno ya hace horas que se ha ido el sol. Si no consigues salir del trabajo a las 16 o 17 horas te puedes tirar directamente un tiro porque puede llegar a ser deprimente.

Tengo un amigo de Alicante que ha empezado a trabajar como ingeniero en Alemania. ¿Sabes cómo llama a su nueva ciudad de acogida? Te lo diré ahora. “Mordor”. Con eso igual ya te haces una idea. Cuando va a un bar en su ciudad a las 8 o 9 de la tarde con su peque le miran con mala cara porque los alemanes no entienden que a esa hora un niño pueda estar todavía despierto.

El español no necesita la jornada intensiva durante todo el año. Seamos honestos. Es agotador llevar este ritmo pero se puede llevar a cabo con ganas porque es como estar de vacaciones a medias. Puedes disfrutar del buen tiempo y hacer más cosas durante el día. Es lo que te hace aguantar y estar concentrado porque tienes un objetivo motivador que libera una energía increíble.

Durante el resto del año esperas que llegue el veranos para poder vivirlo otra vez. Es un poco como Navidades o tu cumpleaños cuando eres niño. Si fuese todos los días no tendría nada especial. Creo que la jornada intensiva funciona un poco así o por lo menos eso es mi percepción desde fuera. Ya me contarás.

Oye, esto es mi opinión y me puedo equivocar. En tal caso siempre me podrás poner a parir a través de los comentarios… 😉

Foto de Fotolia | @fotoherkules

Carlos Bravo
Carlos Bravo
Carlos Bravo es padre de 3, emprendedor en serie, autor de libros, maratoniano y blogger que publica todos los días en diferentes bitácoras. ¿Por qué hacer menos si se puede hacer más? Feliz. De momento por lo menos.

6 Comentarios

  1. Para mí la jornada intensiva sería un asco, ¡no podría entrenar por la mañana! Y después del trabajo, con el calor, es imposible.

  2. Hola Carlos,

    Yo también sigo creyendo que nuestra cultura de trabajo, ni mucho menos, está adaptada a la jornada intensiva de trabajo. Si que conozco algunas empresas que la adoptan en horario de verano, pero es que en esta época siempre se da el caso de que las visitas de los clientes disminuyen. Al encontrar menos carga de trabajo, también es lógico que se alargue más la mañana para librar por la tarde.

    Sin embargo, yo he intentado probar la jornada intensiva desde casa y no es un sistema que funciona en la gran mayoría de ocasiones. Nuestra mente no está adaptada a concentrarse durante tantas horas consecutivas, y a mí también me parece muy extraño que las tareas que no completabas en una jornada completa las vayas a llevar a cabo. Además, siempre está el factor de que las tareas acaban alargándose más de lo previsto y que nosotros mismos somos muy optimistas a la hora de planificar el día.

    Es cierto que este modelo de trabajo tiene sus grandes ventajas, especialmente si eres freelance. Del mismo modo, no discuto que muchos países lo pongan en marcha con éxito. Pero la realidad es que es prácticamente imposible mantener la concentración durante tantas horas consecutivas con nuestra cultura de trabajo.

    ¡Un abrazo!

  3. Mercedes Lourdes Montero Fragua dice:

    Yo no estoy de acuerdo, sólo trabajo de mañana y de forma intensiva, mis compañeros que trabajan de tarde ganan más y con opciones a promocionar pero ¿Qué se pierden? la vida.
    Me levanto a las 5 .00 de la mañana, llego al trabajo con el ejercicio – una hora- hecho y relajada para comenzar el día relajada y con una capacidad de trabajar muy intensa.
    A las 15. 00 horas libre, lo que me ayuda a seguir formándome (veo todos tus vídeos y los de Alex a ver cuando me suben el sueldo y apunto a vuestro programa de Quondos que veo con ojos golositos- mil gracias por los recursos gratuitos soy mileurista)-los conocimientos me sirven luego para aplicar en el trabajo aunque me encuentro con la barrera de no poder ascender por esa manía de la jornada partida, si el personal está contento trabaja mejor ¿no? ¿Y en invierno? esto también es Mordor.

    Saludos de una disidente.

    Mercedes

    • Carlos Bravo dice:

      Genial Mercedes, me gusta cuando haya gente que no está de acuerdo con lo que digo… 😉

      Siempre existen excepciones y probablemente tú eres una. Pocas personas tienen la disciplina para sacarle rendimiento a una jornada intensiva. En tu caso dice mucho sobre ti el hecho de que te levantes todos los días a las 5 para hacer deporte.

      Cómo bien dices no se puede tener todo en la vida. Eso es nuestro dilema.

      Saludos!

      PD: a ver si te vemos en breve en Quondos… 😉

    • Carlos Bravo dice:

      Cada persona es diferente Alejandro. Lo que a uno le funciona, no tiene que hacerlo para otro.

      Lo malo es que ni la jornada intensiva ni la normal se adaptan al 100% para todo el mundo. Al final lo ideal sería un modelo por objetivos que no depende de las horas de trabajo pero de eso estamos todavía muy lejos o eso creo…

      Saludos!

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