Cuando te haces mayor las cosas cambian. No te cuento nada nuevo. Las prioridades también cambian. Sobre todo cuando tienes hijos cambias el tiempo de salir de copas por horas de sueño.
La idea de tener que pasar tiempo fuera de casa en ocasiones puede dar pereza. Estás cansado del trabajo, de los niños, de todo lo que se acumula a lo largo del día y lo único lo que te apetece es acostar a los peques para ver una peli con tu pareja e irte a dormir.
Luego hay ocasiones donde no tienes otra opción que salir de casa y ocurre algo sorprendente. Te lo pasas bien y te preguntas por qué no sales más a menudo.
La pereza hay que combatirla. La vida es lo que ocurre fuera de tu casa. Puedes pasártelo bien incluso contra tu propia voluntad.
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