Estaba a punto de escribirlo en el trabajo. “Perdona por ser pesado…” Luego paré y cambié la frase. “Tengo que insistir…”
No debemos tener miedo de insistir si la causa es buena e importante. Pesados son aquellos que lo hacen por razones egoístas que les interesa sobre todo a ellos.
Es importante conocer la diferencia y actuar en consecuencia.