No hay excusas para no lograr tus objetivos. Una de las principales excusas es la falta de tiempo. A nadie le sobra, eso está claro. No hay tiempo para hacer deporte, aprender un nuevo idioma, abrir un blog, tener hijos, etc.
Lo que en realidad falta es la disponibilidad a afrontar el dolor. A levantarse más temprano por la mañana, a salir a correr cuando haga frio, a pasar menos tiempo en Facebook y sobre todo a dejar de quejarse y mover más el culo.
Todo es complicado, todo cuesta. No hay felicidad sin dificultad. Las barreras están ahí para superarlas y no esperar antes ellas para que desaparezcan de manera maravillosa. Eso no va a ocurrir. Te lo aseguro.
El hombre y la mujer más ocupada del mundo encuentran tiempo para lo que haga falta. Tus hijos no deben ser una excusa para dejar de hacer deporte sino más bien una motivación para mantenerse en forma para ellos.
Rendirse no es una opción, es cómodo durante un tiempo pero genera infelicidad y estrés a largo plazo. Es la frustración de no afrontar el dolor que supone tener tiempo para las cosas. No digo que sea fácil, ni chupado ni nada por el estilo. Lo único que digo que es inevitable.
Ser feliz consiste en superarse. En hacerlo posible no únicamente por ti mismo sino también o sobre todo para los demás. Es el orgullo de conseguirlo a pesar de todos los obstáculos. Es seguir adelante cuando otros te dicen que te lo deberías tomar con más calma.
Siempre habrá aquellos que te querrán frenar porque no son capaces de hacer lo que haces tú. Te querrán hacer dudar sobre el sentido de toda la energía invertida. Qué todo ese esfuerzo no sirve para nada.
Fíjate en aquellos que lo están consiguiendo. ¿Cuál es la principal diferencia entre ellos y el resto del mundo? No consideran que tengan opciones de no hacer una cosa. Echarse en el sofá no lo es cuando quedan cosas por hacer. Si quiere lograr algo, hay que ponerse en marcha.
¿De qué has estado soñando toda tu vida? Imagínate que ahora lo único que te falta para estar ahí es empezar el camino y no parar.
No lo dudes ni un solo segundo, merece la pena. Habrá luz al final del túnel. Eres el máximo responsable de tu vida. Nadie más tiene el poder para lograr que las cosas te vayan bien. Tú decides si quieres ponerte en marcha o si decides rendirte.
No hay mañana para la felicidad. ¿Empezamos?
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1 Comment
¡Buenas Carlos!
Muy de acuerdo contigo. La felicidad nadie la regala, y alcanzarla no es algo que se consiga de la noche a la mañana sin apenas esfuerzo.
Estoy lanzando un proyecto con cuatro compañeros de clase. El lanzamiento está previsto para comienzos de febrero. El motivo es sencillo: los 15 días que tenemos libres de clase y exámenes en ero se debían dedicar a fondo para poder lanzar el proyecto a tiempo. Cuando se lo comenté a mis compañeros, los cuales estaban muy ilusionados por empezar, a un par les cambió un poco la cara.
Por supuesto que querían participar en ese proyecto, pero la idea de dedicar sus 15 días de vacaciones en enero a lanzarlo no les hace ninguna gracia. Cambiar nuestros hábitos y rutinas para enfrentarse a nuevos proyectos es algo difícil, pero es la única forma de superarse si queremos alcanzar aquello que nos proponemos.