No considero que sea una persona que destaque en algo de forma extraordinaria. Me gusta correr maratones. Hay miles de personas que acaban la carrera antes que yo.
Con el blogging me ocurre lo mismo. Hay mucha gente con mucho más talento, mejor estilo, menos errores ortográficos y más conocimientos.
Desde muy joven me he dado cuenta que dispongo de un arma secreta para triunfar en cualquier campo a pesar de no tener el talento para ser brillante.
Todo empezó con el primer examen en francés. Todos mis amigos sacaron un sobresaliente cuando yo me tuve que conformar con un notable. Íbamos avanzando con el temario y llegaban nuevas oportunidades. En total habrán sido unos 20 exámenes y en todos saqué un notable (creo que con excepción de dos donde uno fue “sobresaliente” y el otro un “bien”). Mientras tanto la mayoría de mis amigos ya “únicamente” sacaban un bien y peor de media. No habían logrado mantener el nivel sino se habían quedado al final detrás de mí.
Lo que les diferenciaba de mi era una cosa muy sencilla: la constancia. Ellos no lo eran y yo sí.
Desde entonces me he guardado este secreto y me lo he aplicado a absolutamente todo en mi vida.
Todo esto se lo debo a la constancia durante días, semanas, meses y años. Pocos son capaces de copiar esta estrategia porque se rinden antes. No tienen la fuerza ni la obsesión ni las ganas para aguantar.
Si te quejas que no tienes talento y que por eso no puedes lograr las cosas deja de llorar. Acabo de compartir contigo mi truco secreto que llevo guardándome hace años. Si yo puedo tú también. La constancia es la clave. No hay más.
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