Es probablemente una de las aficiones más populares de las personas en todo el mundo. Jugar a la lotería digo. A mi personalmente nunca me ha gustado demasiado la idea de hacerme millonario de un día a otro con la compra de papel que vale unos pocos euros. Además de esto soy una persona más racional. Soy consciente que la probabilidad que te de un rayo es más elevada que ganar el premio gordo de la mayoría de las loterías. Es también por esto que no quiero que suceda ni una cosa ni la otra.
Me gustan los retos. Prefiero ganarme las cosas a pulso. Cuando es demasiado fácil pienso que no me merezco el premio.
Hace tiempo que no busco los atajos en mi vida. Es cierto que a diario estoy a punto de dejar seducirán por supuestas vías rápidas pero la mayoría de las veces me recuerdo esta cosa.
No existen atajos porque se trata de la vida. La lotería no es otra cosa. Si esperas que el premio te soluciona los problemas o te acerque a tus sueños puede que tengas un problema porque nunca llegará.
Igual es cuestión de cambiar el chip. De pensar que soy el dueño de mi destino. Entender que buscar atajos es no vivir.
Básicamente es eso. No me gusta la lotería porque me gusta la vida.
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