Carlos Bravo

Tengo la suerte que ser disciplinado nunca me ha costado. De hecho es uno de mis puntos fuertes. Cuando veo a otras personas en ocasiones me cuesta empatizar porque desde mi punto de vista no es complicado. Con el paso de los años he identificado un factor esencial que diferencia una persona disciplinada de las que no lo consiguen: la toma de decisión.

¿Qué quiero decir con esto?

Salgo a correr cada fin de semana porque he tomado la decisión de ser corredor.

Hago deporte de lunes a jueves porque he tomado la decisión de estar en forma.

No bebo bebidas azucaradas porque he tomado la decisión que no son buenas para mí.

Hecho horas extra para mis negocios porque he tomado la decisión que soy emprendedor.

Las personas que no logran ser disciplinadas se basan en su fuerza de voluntad. Esta es cómo un músculo que en ocasiones se cansa. Yo en cambio no necesito fuerza de voluntad porque la decisión ya está tomada y no hay marcha atrás. No me planteo no hacerlo, esa opción no existe.

Si no logras ser disciplinado puede que no hayas tomado una decisión. Igual en realidad nada más has definido un plan. Eso no es suficiente. Antes de ejecutar tienes que tomar la decisión que eso es lo que realmente quieres hacer. El resto seguirá.

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