Pizza casera delante de la tele después de un día intenso. Es lo que ha sucedido a mitad de semana. Ha sido un poco como estar ya en viernes. Repetiremos sin duda.
Hasta que me dí cuenta que no lo era. O mejor dicho que no merecía la pena el esfuerzo. Hacerse el cabezón en ocasiones tiene un precio demasiado elevado.